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RELATO INCLUIDO EN EL LIBRO : LAS TERTULIAS DE DON FABIÁN FLAKES DE LA ROSER

(CUENTOS DE PRIMAVERA)

-Señoras y señores. Gordos y flacos. Muy, muy buenas tardes, y bienvenidos al cuento:

Érase una vez una mariquita llamada Faidis, de origen suizo por parte de padre y alemán por parte de madre. Extraordinaria por su rareza: era blanca con lunarcitos rosas. Nacida en primavera; la sexta de seis hermanas “vulgaris”, quiero decir que eran rojas y negras como todas las mariquitas.

Faidis, además, tenía otra particularidad: era una extraordinaria bailarina, y no de cocina precisamente si no de salón elegante. Antes de aprender a andar bailó, ante el estupor de sus padres. Uno- dos- tres- cuatro, un- pasito- hacia- delante, dos – pasitos- hacia- atrás…

-El señor se está pasando, ¡una mariquita así! ¿no le parece a usted? – dijo por lo bajines el ama de llaves Bárbara al mayordomo Flavius, que se encogió de hombros-. No me gusta esta historia.

-Pues váyase usted y déjeme escuchar, caramba, – contestó malhumorado Flavius.

-Pues bien- continuó D. Fabián-, Faidis fue creciendo y sus dotes artísticas con ella y, don Mauricio y doña Mauricia, sus papás, decidieron llevar a la niña a clases de baile, y allí…Allí apareció un buen día el Príncipe Muy Morenito, de sangre azul turquesa, que hizo muy buenas migas con la mariquita y la invitó a su palacio para que bailara delante de Su Majestad el Rey Baltasar que era tío suyo por parte de padre, y le gustaba mucho el baile. Y el Mago, que era inmensísimamente rico, ofreció a Faidis educarla en palacio con los mejores profesores del mundo.

– ¡Ahí va! ¿no le digo a usted, Flavius, que el señor se está pasando? ¡Ahora con lo del Rey Mago! – cuchicheó de nuevo Bárbara al oído de Flavius-. Y él, no soportando más tanto comentario, sacó la lengua al ama de llaves y haciendo una pedorreta se largó a la otra punta del salón.

– ¿Qué le ocurre, Flavius? – inquirió D.Fabián.

-Nada, señor, es que estoy algo inquieto.

Bueno- siguió el de la Roser-, que los papás de Faidis, accedieron a la oferta y la mariquita se fue a vivir a palacio y tan contenta porque tenía tres días libres a la semana para ir a visitar a su familia y, además, en palacio se comía muchísimo mejor que en su casa porque eran bastante pobres.

Pasó y pasó el tiempo y Faidis se hizo mayor, así como para casarse, y el Príncipe Muy Morenito pidió su mano a sus papás, y éstos encantados porque los “chicos” se querían mucho y además su Faidis se convertiría en princesita, y con el tiempo, en reinecita.

En la boda, Faidis bailó y bailó ante todas las Majestades del mundo mundial y, desde ese día, se convirtió en la mejor bailarina de la Tierra en categoría profesional. No hubo nadie tan feliz y tan orgulloso como don Mauricio, doña Mauricia, y el Príncipe Muy Morenito.

Las fiestas se sucedían una tras otra en palacio porque nadie quería perderse las exhibiciones de la princesita Faidis, que además no cobraba honorarios.

Cuenta el cuento que a la princesita, de tanto bailar y bailar, se le formaron en las piernas unos musculitos como canicas. Bueno, bueno…

El Príncipe Muy Morenito recitaba entusiasmado:

¡Qué bella mi princesita!

¡Qué hermosa mi mariquita!

¡Cómo baila mi adorada!

¡Tan extraordinaria y bella!

¡Tan apreciada por rara!

¡Mi Faidis, mi bien amada!

D. Fabián miró a todos los concurrentes y les dijo: ¿Saben ustedes que yo he tenido el honor de conocer personalmente a la princesita Faidis en una fiesta de palacio de una primavera bella? Y he terminado por hoy. FIN.

– ¡Lo que me faltaba por oír! – dijo Bárbara entre dientes, y salió del salón a todo gas.

RUEGOS Y PREGUNTAS

P- D. Fabián ¿cómo es que se puede casar un humano con una mariquita? – inquirió Josefito.

R.-Querido niño, esto es un cuento, nada más; una fantasía.

P.- ¿Y qué es una fantasía? – volvió a preguntar Josefito.

R.-Pues es la facultad de idealizar las cosas reales. – ¡Ah!, dijo Josefito que no había entendido nada.

Los jardineros, Josefo y Josefa, dieron un tirón de brazo a su hijo Josefito y le dijeron al oído: “Luego te lo explicamos, no des más la lata”.

Se levantó la sesión a las 20.00h, y por el camino hacia casa se oía la vocecita de Josefito: “Sigo sin entender lo de idealizar, explicádmelo otra vez”

LAS TERTULIAS DE DON FABIÁN FLAKES DE LA ROSER ESTÁ A LA VENTA EN LAS LIBRERÍAS DE VALLADOLID:
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