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Relato perteneciente a Cuentos de Primavera del libro: LAS TERTULIAS DE DON FABIÁN FLAKES DE LA ROSER

-Buenas tar…¡Ay Dios mío, qué tormenta! Buenas tardes a todos, quería decir. ¿Se fijan en la manera de llover? – dijo D. Fabián-. El silencio reinó en el salón y todos los ojos se dirigieron hacia las ventanas.

-Síi- exclamaron los asistentes asustados-. El cielo se ha puesto como la boca del lobo ¡vaya aguacero! Y yo con la ropa tendida- dijo Josefa.

-¡Ay mis flores!- exclamó Josefo.

-Vaya, vaya…Esto me hace recordar la historia de Luci la luciérnaga- prosiguió D. Fabián:

En una tarde de abril;

aguas mil,

Luci leía con la luz apagada;

el sol brillaba,

mas al cabo de media hora…

¡Ahora! dijo la nube,

y se puso a sollozar

con enormes lagrimones

porque la nube vecina,

nada fina,

le había empezado a gritar,

y a empujar,

¡sin miramientos!

Luci, asustándose mucho,

se retiró de inmediato

para cobijarse un rato

hasta que el tormentón cesase.

Y así pasó y pasó el tiempo

¡sin miramientos!

Y la pelea seguía…

Y la nube lloraba

Sin parar nada, nada;

al contrario

¡con más brío!

Ríos y ríos de agua inundaron el jardín en donde Luci vivía. Su casa estaba en lo alto de un peral, pero se hizo de noche y el agua subió y subió y llegó hasta su apartamentito, anegándolo.

La luciérnaga intentó pequeños vuelos de rama en rama, pero ya no quedaban hojas libres. Así que, tras pedir socorro a grito vivo y hacer señales con su linterna, sin resultado alguno, se sentó a llorar y a meditar. De pronto reconoció el neumático viejo del Tío Sam, el vecino, que lo había tenido guardado en la cochera durante años, y…se la encendió la bombilla todavía un poco más.

Me haré una barca,

se dijo;

me largaré de aquí,

a sitio seco.

Y saltando sobre gomas

de neumático viejo,

como pudo hizo dos remos

con sendas ramas flotantes

que pasaban por allí.

Luci remó y remó durante cuarenta días y cuarenta noches, como si estuviera en el Arca de Noé, sin poder comer nada porque nada había a mano. Y así llegó exhausta hasta un lugar desconocido, muy frío.

– ¿Es el Polo? – gritó muy alto-. Pues eso dicen, querida- contestó una voz escondida entre aguas muy heladas.

La barca estaba destrozada, pero entre Luci, que era muy mañosa, y la voz escondida entre las aguas, que resultó ser de una foca, la arreglaron covenientemente y, con dos remos de los de verdad, el vehículo acuático estuvo listo para regresar.

Luci comió y durmió

en el cobijo de Foca

y a la mañana siguiente partió

hacia sus lejanas tierras

y llegó…

ahora, ya en menos tiempo

porque Foca le cedió

un GPS genial

de última generación:

¡Gracias a eso llegó, sí,

 en menos tiempo a su hogar!

Sí, Luci consiguió llegar a su hogar, pero…

El peral ya no estaba, la cochera del Tío Sam tampoco, ni tampoco el Tío Sam. También habían desaparecido todos sus familiares y amigos…

Luci lloró desconsoladamente; estaba sola en el mundo. ¿Cómo podría vivir así? Tampoco tenía internet ¿Cómo poder chatear para paliar la situación?

– ¡Ahí va! ¿pero es que las luciérnagas chatean? – exclamó el intelectual Lord Garci.

-No seas tan cuadriculado, cariño, pon un poquito de fantasía a la vida- le dijo al oído Helga.

-Bah- gruñó él.

Luci se durmió sin saber qué hacer y, entre pesadilla y pesadilla, se despertó sobresaltada con la luz de una linterna que incidía directamente en sus ojos:

Yo soy Lucio y,

como tú,

solo estoy en este mundo.

Después del diluvio aquel,

de abril,

el de las aguas mil,

todos mis seres queridos

han desaparecido.

¿Puedo quedarme contigo?

¿Me dejas vivir aquí?

¡Sí!

 Luci rio entusiasmada:

¡Hay morada para dos!

-Y, queridos amigos- dijo D. Fabián-. “Nunca falta un roto para un descosido”

De Luci y Lucio salieron más linternitas para aliviar los apagones de abril, el de las aguas mil, cuando hubiera tormentones.

Y colorían colorado, este cuento se ha acabado. FIN

RUEGOS Y PREGUNTAS

P- D. Fabián: ¿Qué quiere decir eso de que el agua llegó hasta el apartamento de la luciérnaga, anegándolo? – preguntó Josefito

R- Pues que lo inundó: anegar significa inundar

P- ¿Y qué es una luciérnaga, D. Fabián? – volvió a preguntar Josefito.

R- Pues hijo, pareces tonto- le respondió Inesita, adelantándose a D. Fabián -. Una luciérnaga es un insecto que luce de noche. Eso es, Inesita, muy bien contestado- dijo el Conde de Casacuadrada-, pero yo, que soy intelectual, añadiré que la luciérnaga es un insecto coleóptero -. Y todos aplaudieron a Lord Garci sin entender lo de “coleóptero”.

P- Y eso de que “Nunca falta un roto para un descosido” ¿Qué quiere decir, D. Fabián? – preguntó Inesita.

R- Pues que los desvalidos suelen hallar alivio entre otros desvalidos.

Eso, eso- rieron a carcajada, y con mucha malicia, madame y Monsieur Facón, Marqueses de Sondesondo. Como lo que les ha ocurrido a Helga y a Lord Garci -. ¡Hay qué ver qué mala uva tienen estos dos! – comentaron entre sí el mayordomo y el ama de llaves ¡Ni que ellos fueran unas joyas!

Los de Sondesondo se levantaron, sin poder sofocar la risa, y tras ellos su hija Inesita, que no había comprendido la indirecta.

D. Fabián Flakes de la Roser se retiró avergonzado, cerrándose la sesión a las 20.00h de manera bochornosa.

Este libro se halla a la venta en las librerías:

CAMPUS – Plaza de San Andrés- Valladolid

EL SUEÑO DE PEPA – Plaza mayor- valladolid

Etiquetas: Ana Vara, Masticadores Infantil, cuento