IMAGEN TOMADA DE PINTEREST


El sol se iba a dormir
después de un largo día,
entrecerraba los ojos
cuando oyó una vocecita

Un caracol sollozaba
levantando su cabecita 
estirando sus dos cuernos 
por ver si el sol le oía.


Que feo y pequeño soy 
pegadito siempre al suelo 
llevando mi casa a cuestas
no puedo llegar muy lejos

Mi color es muy pardusco
Y si no ando con cuidado
me aplastará un pisotón
De quién ande despistado. 

Si al menos mi caparazón
luciera lindos colores,
llamaría la atención
como mis amigas las flores.

De esa manera podría, 
vivir mucho más tranquilo
sin temor a que me espachurre, 
algún que otro desaprensivo.

El sol detuvo el bostezo
y antes de cerrar los ojos
envió su último rayo
al caracol perezoso

A la mañana siguiente
paseando por el prado
el caracol dio un respingo
al comprobar el milagro.




En una gota de agua
vio su cuerpo reflejado
y a su hermoso caparazón
de un amarillo dorado.