Renata, mi gata,
es blandita   y blanca
como el edredón
de mi  habitación.

Sus largos bigotes
me hacen cosquillas
cuando se encarama
hasta mis rodillas.

Le gusta mucho leer.

¡Vivir para ver!

Se pasa las horas muertas
dentro de la biblioteca,
La he pillado muchas veces
tumbada sobre El Quijote
leyendo con atención
y riéndose un montón.

Tiene los gustos muy finos,
para ser solo un  minino.
Yo creo que  es una niña
y la pobre está  encantada
por una bruja malvada.

Mi madre dice que no,
que  es una gata corriente
que está en esa habitación
porque le gusta acostarse
junto a la calefacción.

Mi  padre también insiste
en  que lo de  los hechizos
son solo cuentos de niños,
y que tengo que crecer,
¡que soy casi una mujer!

Aunque ayer, en un descuido,
se nos  metió en la cocina,
y cogió  de la basura
una raspa de sardina.

¿Estaré yo equivocada?
¿ Y  si  de verdad  Renata
 es simplemente… una gata?
 
 
Blog de la autora: http://www.laabuelaatomica.blogspot.com

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