ILUSTRACIONES DE IRATI PARDO ALFARO
                       

Mi canario Tito Livio
murió una tarde mayo
entre las manos de Lara.
Lo enterramos
debajo de un pino grande
con un poema, un retrato,
unas piedras, unas flores
y dos llantos.

Cuando vamos de paseo
cerca del pino, miramos
al montoncito de piedras
que juntamos,
donde se escuchan, alegres, 
los arpegios del canario
Tito Livio, que parece
saludarnos.