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Lectura recomendada a partir de 12 años



Tras los cristales de mi ventana
la vi llegar.
Taciturna melancolía,
arrastrada por  lentos pasos,
transformada en universo de nostalgias.

Contemplé, tras los cristales, largo rato
su juventud robada
por montañas de desgracias.
Víctima, toda ella, del infortunio.

Huérfana de amor y de caricias,
mendiga  de besos y abrazos,
alzaba su mirada
hacia el agónico y frío hogar que había  de recibirla.

Quise gritar su nombre,
pero mi pena por su sombra,
en otro tiempo, figura gallarda,
agarrotó mis palabras, musitando: ¡POBRE!



Tras los cristales de mi ventana
la perdí de vista.
Toda ángel, arco iris desvanecido,
Alegría perdida, cansada, herida.
Tan pobre, tan rica en bondad,
tan en paz consigo misma.

Aparté la mirada, me sentí, de pronto,
ORGULLOSA DE ELLA.
Tras los cristales…,
había visto a mi HERMANA