LA MARIQUITA Y EL ROMERO por Gloria Gómez Atienza

a

Ilustración de Raquel Durán

Objetivo del cuento:

  • Conocer  las características de una mariquita.
  • Conocer como es un romero, aprender a plantarlo  y sus cualidades.
  • Respectar el medio ambiente.

Había una vez una mariquita muy pequeña, pero que muy, muy pequeña, que se llamaba Gaia.

Era un insecto muy bonito. Su cuerpo redondeado y chiquitín tenía una tonalidad rojiza y encima de sus pequeñas alas  poseía  seis puntos negros y uno más encima de la cabeza que la hacía muy, pero que muy  elegante.

Vivía en el campo, a la sombra de un bonito romero y su casita era una pequeña cáscara de nuez.

Tenía unos vecinos muy peculiares. Un viejo ciempiés llamado Cascón, que le explicaba bellas historias del campo, Un grupo de hormigas que venían de vez en cuando a saludarla, un escarabajo cascarrabias que siempre estaba de mal humor y la cigarra Sam, que siempre tocaba el violín con sus largas patitas.

Cada día al levantarse lo primero que hacía era saludar a su amigo el romero y se pasaba largo rato mirándolo.

Le gustaba admirar las hojas verdes de su romero, tan pequeñas como ella, que parecían agujas, pero no pinchaban. Se acercaba la primavera y esperaba con impaciencia que el romero floreciera.

¡Qué bellas eran sus flores y qué buen olor hacían!

Gaia era muy feliz viviendo cerca del romero.

—Nadie te quiere como yo —le decía. —Siempre estaré a tu lado para cuidarte.

“Romero, romero en flor, que haces tan buen olor”

Una mañana en que dormía profundamente bajo el romero, le despertó un ruido extraño. Al alzar la vista vio una mano enorme que se disponía a arrancar a su gran amigo.

— ¡Eh! —gritó — ¡No le hagas daño! —y vio como una niña la miraba espantada por sus gritos.  

— ¿Quién eres tú? —le preguntó la niña.

—Soy el guardián del romero y no dejaré que lo arranques.

—Perdón, me llamo Daniela, no quería hacerle daño. Solo quería unas cuantas hojas. Mi abuelo las quiere para hacerse una infusión, le duele la barriga.

Gaia miró a la niña. Era de corta edad y muy bonita, Tenía unos ojos enormes y azules como el cielo, Su cabello  rubio y rizado le caía sobre los hombros.

La niña le miraba asustada.

—Está bien —le dijo la mariquita — ¿Solo quieres unas hojas? Te enseñaré a cortarlas sin hacer daño a la planta. Nunca has de arrancar sus raíces; si no, moriría. Has de utilizar unas tijeras y cortar las ramitas con cuidado.

—Muchas gracias, mariquita, así lo haré la próxima vez. Y, cada vez que coja una ramita, plantaré a su lado un esqueje de romero.

—Y yo te ayudaré —le dijo la mariquita. —Por cierto, me llamo Gaia.

“Romero, romero en flor, que haces tan buen olor”

Daniela era una niña muy lista, comprendió enseguida lo que le había dicho la mariquita y se lo explicó a su abuelito David.

—Abuelito he conocido una mariquita muy linda que se llama Gaia.  Me ha enseñado como se cogen las hojas de los romeros y le he prometido, que cada vez que coja romero plantaré otro. ¿Me ayudaras?

—Claro que sí, Daniela. Ya que hoy has cogido una ramita —le dijo su abuelo — mañana iremos a plantar un pequeño romero.

.Al día siguiente, cogieron las herramientas de plantar (una pala y una azada), una regadera, agua y un esqueje de romero.

Fueron a despertar a Gaia para que les ayudara. La mariquita les mostró el mejor sitio para plantar el pequeño romero.

— ¡Aquí, aquí! Este será un buen sitio para que crezca fuerte.

El abuelo David enseño a Daniela a hacer un agujero con la azada, luego colocaron la planta introduciendo la raíz en el agujero con mucho cuidado. Daniela la tapó con tierra con la ayuda de la pala y después la regaron.

— ¡Ya está! —gritó contenta Daniela.

—Ahora solo falta que con el tiempo crezca sano como mi romero —dijo Gaia con ilusión.

—Cuando llueva, cogerá fuerza y, si no llueve, vendré a regarlo —comentó Daniela.

 —Será nuestro romero, abuelito.

“Romero, romero en flor, que haces tan buen olor”

Daniela enseñó al resto del pueblo lo que había hecho. Al llegar la primavera, los vecinos del pueblo fueron a coger ramitas de romero y todos sembraron otro romero, tal como lo hacía Daniela.

El campo lucía muy bonito. Los romeros ya tenían sus flores azules y era precioso mirarlos.

Gaia se paseaba entre las flores de su romero y estaba súper feliz. Nunca había visto el campo con tantos romeros.  Muchos de sus amigos insectos deambulaban por el campo. Muy cerca de donde vivía  Gaia había una colmena donde las abejas hacían una rica miel de romero.

Daniela la visitaba a menudo. Le gustaba estar con su pequeñísima amiga.

—Gaia, vamos a dar una vuelta por el campo. Ven súbete a mi mano.

—Allá voyyyyy —gritaba Gaia volando —Corre Daniela, corre mucho.

Daniela corría llevando a su amiga en la palma de la mano y a la mariquita le encantaba. Parecía que volaba súper rápido.

— ¡Correeeeeee, corre más deprisaaaa! —le incitaba Gaia.

La niña corría y reía feliz. Y así jugaban y jugaban.

Muchas veces se unía a ellas, el viejo ciempiés Cascón que les iba contando historias mágicas del campo.

Al llegar a casa, cansada pero feliz, Daniela le explicaba a su abuelito todo lo que hacía con Gaia.

El abuelito le explicaba a su nieta para qué servía el romero:

—La señora María lo utiliza para bajar la fiebre cuando su hija está enferma y el señor Damián, con sus flores, hace ambientador para su casa. Nos ha prometido que nos enseñará a hacerlo.

—Mira, abuelito, el padre de Pau también está cogiendo romero. Le voy a preguntar.

—He visto al señor José coger unas ramita, abuelito. Dice que es para el refriado. Hay que ver esta plantita tan pequeña y que sirve para muchas cosas —le dijo emocionada Daniela. Mi mama también cocina con ellas.

—Hoy te invito a comer, abuelito —le dijo la niña. —Le diré a mamá que haga unas ricas sopas con romero.

—De acuerdo Daniela- —Haré un rico pastel para llevar de postre. ¿De qué lo prefieres? ¿De nata o de chocolate?

—De chocolate abuelito.

“Romero, romero en flor, que haces tan buen olor”

                                                 “Y cuenta el cuentón que este cuento se acabó.”

                                                                   

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