¿QUIÉN ME ROBA LOS CALCETINES (continuación) por Mavi Govoy

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enlace al capítulo anterior https://wordpress.com/post/masticadoresinfantiljuvenil.wordpress.com/2346?s=Mavi

13 de enero del 20xx

Los mayores son poco lógicos. Mi madre ha rociado toda la casa de mata-polillas. Ha gastado un bote entero de una sola vez. Ha echado tanto que yo, que no tengo nada que ver con las polillas, casi me ahogo. Aparte de eso, solo se dedica a mirar su lista de cosas perdidas y nada más. Debe pensar que la lista le va a decir qué es lo que está pasando. 

Está claro que si quiero descubrir la causa de las desapariciones voy a tener que investigar yo sola. Hoy he mirado en el baño y también en el aseo. Había muuuuuuchos pelos largos y oscuros, me parece que alguien se está quedando calva y esa no soy yo. ¡Qué alivio! También había pelos cortitos de esos que pinchan… Parecen pelos de bigote, pero estoy casi segura de que mi madre solo se afeita las piernas y no tiene bigote, así que esos no son suyos. 

La idea de que alguien se pasee por mi casa y además se afeite en mi baño no me hace ninguna gracia. Se va a enterar quien sea.

14 de enero del 20xx

Hoy ha desaparecido un guante y una funda de gafas. 

He decidido pasar a la acción, así que he sembrado mi habitación de trampas. Le pedí a mamá queso de agujeros, con muchos agujeros y poco queso. Lo he partido en trozos y he atado cascabeles a cada agujero. La cuerda que une el cascabel al queso está también atada a la pata de mi cama. Si se trata de ratones, cuando se coman el queso sonarán los cascabeles y yo me despertaré. Y como no se pueden llevar el queso porque está atado a la cama, los atraparé.

15 de enero del 20xx

¡Se han comido hasta la cuerda! Cuando me he despertado solo quedaban restos de cuerda atados a la pata de la cama. Bueno, tampoco es tan malo, porque si se han comido los cascabeles ahora van a hacer ruido cuando se muevan… He oído algo, iré a ver.

Ya estoy aquí. ¡Lo he visto! No tengo ni idea de qué es, pero lo he visto. A ver como te lo cuento: pequeño, marrón, tan despeinado como mi hermana Elena… Bueno, todavía más despeinado que mi hermana Elena, y con un rabito acabado en un plumero o algo que se le parecía. Lo he visto trepando por los tubos de la calefacción y ha desaparecido por el agujero del techo.

Por cierto, se han comido la varilla de limpiar la flauta. 

16 de enero del 20xx

Hoy se ha perdido una esponja, pero esto no se va a quedar así.

He tenido una idea brillante. Esta trampa no puede fallar y conseguiré que mi madre me crea. He puesto la trampa cerca de los tubos de la calefacción. Es muy sencilla: en el centro hay un calcetín de Mavi, no un calcetín limpio, sino uno usado y sudado que son los que más les gustan a esos bichos; alrededor del calcetín he cubierto el suelo de arena, digo, de harina. 

Cuando bajen a por el calcetín sus huellas quedarán marcadas en la harina y mi madre tendrá que reconocer que no éramos nosotras las que perdíamos las cosas, incluido su rascador de vitrocerámica, que lo echa tanto de menos que parece que lo quería más que a nosotras.

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