ÁNGELES CAÍDOS por Mercedes. G. Rojo

Estaban allí. Vigilando sus movimientos desde sus altos pedestales de granito, desde la intensa frialdad de sus grandes ojos plomizos.             Acechaban sus pasos y carreras por el foso inútil de aquel palacio que parecía, parece aún, de juguete  o más bien de cuento de hadas, siguiendo de cerca sus juegos de princesas atrevidas –…

LA PIRATA PACAPATA por Manuela Bodas

La pirata Pacapata solo gasta una alpargata. porque perdió una pata, ¡perdón una pierna! de un salto con piruleta. Mucho antes de ser pirata, Pacapata fue una atleta. Voló en el circo en raqueta. También tocaba la lata, si cantaba La traviata. Cuando se quedó sin pata, ¡perdón sin pierna! la pirata Pacapata se hizo…

EL COSCORRÓN por Conchita García-Bayonas

Grita fuerte Pitusín para que venga mamá y le levante del suelo. —¿Qué te pasa querubín, carita de terciopelo? —¡Mamá pupa!,¡mamá pupa! Y señala con el dedo un bulto que le ha salido con forma de caramelo. —¿Qué te ha pasado en la frente? —¡Madre mía un coscorrón! Vamos a ponerte hielo que baje la…

EL PULPO NO TIENE CULPA por Antonio Mejías Melguizo

Aunque el pulpo tenga pulpa, el pulpo no tiene culpa del llanto del calamar, que ha perdido su tinta y no para de llorar. Se la ha dejado olvidada en la cresta de una ola. Como todas son iguales no sabe encontrarla ahora. Sin tinta es imposible escribirle a su novia, que en la otra…

AVERÍA DE DRAGÓN por Mavi Govoy

La casa de mis primos tiene piscina y garaje y un espacio para olvidarte de las cosas viejas que se llama trastero. Mi casa, no. Dice mamá que eso es porque nuestra casa es vieja re–que–te–vieja. Para que te hagas una idea, es un poco más moderna que las pirámides de Egipto, pero más antigua…

BENILDE DESCUBRE A MARTINICO

Echaba mucho de menos a mi marido. Sentía que me habían arrancado una parte de mi misma. Era una dolor tan profundo que a veces me impedía respirar. José era para mí como el agua para las plantas. Los vecinos me visitaban con frecuencia, sin duda preocupados al verme tan triste. Pero nada ni nadie…

NANAS DE LA CARPA JAPONESA por José Javier Alfaro

(haikus) Duerme la carpa jugando a ser nenúfar. Tarde de siestas. Cauce de nanas. Sobre un río de espejos los sueños duermen. La noche mece balancines de brazos hechos de escamas. Alba de arrullos. Música monocorde. Río de sueños.

LAS ALAS DE ROCINANTE por Manuela Bodas

“¡Caballo mío, llévame en un vuelo a la pradera que da risa al río, donde baila y resuena el amor mío!” Rogelio Buendía              En el asteroide cero, uno, seis,             se encontró el Principito              a Rocinante, rumiando un baobab.             -¿Y tu quién eres?             nunca te había visto antes.             Rocinante un poco aturdido,             por el  aterrizaje forzoso,…

COSAS DE NIÑOS por Mercedes González Rojo

Sólo alcanzaba a ver un par de zapatos masculinos con cordones, (nunca ha conseguido recordar muy bien si eran marrones o negros), ni siquiera el bajo de los pantalones que los acompañaban. Allí, bajo la mesa camilla cubierta con unas tupidas faldas de invierno, se había parapetado huyendo de la tan temida aguja.  El miedo la hacía…

EL SUSTO DE PINOCHO por Conchita García-Bayonas

En el taller de Vicent, el maestro fallero, se estaban dando los últimos toques a la falla infantil. El taller estaba situado en una gran nave para poder levantar una grúa a una altura respetable en caso de que la Falla lo requiriese.  El tema de este año eran los cuentos infantiles, y los pequeños…